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Situación previa a la crisis: Fuerte disponibilidad de dinero en el sector financiero con la consecuente posibilidad de otorgar créditos a la economía en general y al sector agropecuario en particular;
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financiamiento del sector agropecuario prácticamente en su totalidad bancario;
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fluida demanda de dinero por parte del sector público soportada por títulos de muy alta confiabilidad y de adecuada rentabilidad relativa que satisfacían las necesidades y los requerimientos de inversión de los inversores individuales y/o institucionales.
Situación luego de la crisis:
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caída de la rentabilidad de los títulos públicos y corrida bancaria,
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falta de financiamiento bancario y alto costo del mismo.
Por un lado, la caída de la rentabilidad de los títulos públicos y la corrida bancaria provocaron una gran liquidez de fondos en manos de los inversionistas que comenzaron a buscar otras oportunidades de inversión que ofrecieran razonables garantías y una rentabilidad competitiva. Emerge así el sector agropecuario como una opción muy interesante.
Por otro lado, las dificultades pusieron en claro la necesidad de promover herramientas financieras alternativas al crédito bancario que se adaptaran mejor al perfil y a las exigencias del negocio agropecuario en cuanto a plazos, tasas, garantías, etc.
A continuación se presentan una serie de instrumentos o herramientas financieras disponibles y novedosas, orientadas en general a hacer posible la canalización de recursos de inversores privados y/o institucionales al sector agropecuario.
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