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Las lluvias apaciguaron al menos momentáneamente la desesperación de los productores que, o vendían barato, o bien veían cómo sus animales se morían en los campos.
Luego de meses sin llover, la industria no daba entrada hasta 15 días después de hecho el negocio, el precio de la carne bajó significativamente - luego de alcanzar picos históricos - se abrió una puerta que no solo era atractiva para los productores, sino también, era una buena opción para aliviar los campos ante la escasez de forraje, que fue la exportación de vacunos en pie a Brasil. Una solución momentánea que era atractiva para el productor considerando los valores que pagaban y los requisitos de faena – el único requisito era animales gordos sin importar tamaño y conformación de los mismos -.
Sin embargo, en la actualidad se frenó ese escape: “no es fácil comercializar con Brasil por la volatilidad de su moneda”, comentó un operador norteño. A su vez, en el presente no solo hubo una baja en los precios de compra por parte de la industria brasileña, sino también, los requisitos para comprar, como ser que ahora se exige que los animales estén a menos de 250 kilómetros de la frontera.
A nivel local, la industria adecua su faena a la disponibilidad y tipo de oferta. Sin embargo, los animales gordos y especiales son los que tienen preferencia a la hora de ingreso – entre 4 y 5 días - y se pagan a valores superiores que otras categorías. Los novillos gordos se pagan entre US$ 2,05 y US$ 2,10, mientras que las vacas gordas colocan hasta US$ 1,70 el kilo.
La actividad con ovinos tradicionalmente disminuye cuando es alta la faena de vacunos. En la medida que se está dando una baja en la oferta de vacunos tras las lluvias, comienza a haber mayor interés por lanares. Los valores de referencia manejados por la industria local son de US$ 1,60 para los borregos y US$ 1,30 para los capones, en ambos casos el kilo carcasa; también se maneja un precio de US$ 0,50 el kilo en pie a levantar en el caso de las ovejas.
Con respecto al estado de emergencia y a las medidas tomadas por el gobierno, consignatarios consultados por Negocios Ganaderos manifestaron que aunque el “mensaje es positivo” hay algunos puntos que se deberían corregir, como por ejemplo “a quiénes está destinada la ración”.
Un consignatario del norte expresó que “aunque lo que el gobierno intenta aplicar es bueno para el campo, estoy en desacuerdo con que discriminen entre productores grandes y chicos. No se dan cuenta que si no llueve en los próximos días los productores con una mayor extensión de tierra estarán en la misma situación que los pequeños. Esto se debe a que si a un productor se le mueren las 40 vacas que tiene, quedan sin nada. Lo mismo sucede con los grandes, si se le mueren mil novillos, queda en la calle.”
Por otro lado, un rematador del sur del Río Negro opinó que “si es estado de emergencia, significa que el país esta en “emergencia”, la definición indica que ante una situación así hay que abrir las fronteras, no imponer requisitos y bajar los aranceles para la importación de raciones y cultivos” |